Cómo dividir tu semana de estudio entre UNAM y POLI sin quemarte

Estudiar para dos exámenes a la vez es posible sin agotarte. Aprende a organizar tu semana con bloques inteligentes para la UNAM y el IPN.

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Cómo dividir tu semana de estudio entre UNAM y POLI sin quemarte

El reto de prepararse para dos exámenes al mismo tiempo

Muchos aspirantes cometen el error de estudiar para la UNAM y para el IPN como si fueran lo mismo. Aunque ambas instituciones evalúan matemáticas, español y ciencias, el enfoque y la profundidad de cada examen es distinto. La UNAM, con su examen COMIPEMS, pone mayor énfasis en comprensión lectora y razonamiento abstracto, mientras que el IPN tiende a profundizar más en ciencias exactas con problemas de mayor complejidad algebraica. Entender estas diferencias desde el inicio de tu preparación te permite distribuir tu energía de manera inteligente.

La clave para no quemarte está en la planeación semanal. En lugar de estudiar todo junto sin un orden claro, necesitas asignar bloques de tiempo específicos para cada institución según sus áreas de mayor peso. Por ejemplo, los lunes y miércoles puedes dedicarlos a los temas con mayor presencia en el examen de la UNAM, mientras que los martes y jueves los enfocas a los contenidos más técnicos que exige el IPN. Los viernes puedes hacer un repaso general de los temas que se traslapan en ambos exámenes, que suelen ser la mayoría en materias como biología y física básica.

Uno de los principales factores que lleva al agotamiento es la falta de descanso programado. Estudiar de lunes a domingo sin pausas no te hace más inteligente, te hace más lento. Los fines de semana deben incluir al menos un día completo de actividades que no tengan nada que ver con el estudio, ya sea deporte, salir con amigos o simplemente descansar. Tu cerebro consolida la información que aprendiste durante la semana cuando duerme y descansa, así que el descanso no es tiempo perdido: es parte de tu estrategia.

No se trata de estudiar más horas, sino de estudiar las horas correctas con el enfoque correcto para cada examen.

Una semana de estudio que realmente funciona

Para que tu semana de estudio sea sostenible, necesitas trabajar con sesiones de no más de 90 minutos seguidos, con descansos de 15 a 20 minutos entre cada una. Más de 90 minutos sin pausa reduce dramáticamente tu capacidad de retención. Si tienes disponibles cuatro horas de estudio en un día, hazlas en dos bloques de 90 minutos con descanso en medio, no en una sesión corrida de cuatro horas. Esta técnica, basada en los ciclos naturales de atención del cerebro, ha demostrado ser mucho más efectiva para la memorización de conceptos.

El otro componente esencial es la práctica con simulacros. Una vez a la semana, dedica al menos dos horas a resolver un simulacro cronometrado que mezcle preguntas del estilo de ambas instituciones. No importa que no termines o que te equivoques en muchas respuestas al principio: lo que importa es que aprendas a manejar la presión del tiempo y que identifiques cuáles son tus áreas débiles. Con esa información, ajustas tus bloques de estudio de la semana siguiente para dedicar más tiempo a los temas donde tuviste menor puntaje.